Muchas veces como estudiantes universitarios, pero ante todo como personas, nos encontramos con problemas que, dada nuestra inexperiencia y falta de habilidad (entendiéndose estas como la idoneidad para resolver determinado conflicto) no nos resulta posible vislumbrar un conducto de solución.
Sin embargo, lo realmente complicado se suscita cuando aún contando con el deseo y la disposición, nos encontramos limitados en cuanto a las herramientas (tanto formales como materiales) para llegar a una respuesta satisfactoria de la problemática en cuestión.
En el mundo actual, pluralista por naturaleza y por evolución, es necesario que como alumnos universitarios tengamos todos los complementos para finiquitar nuestros ideales. Necesitamos ser escuchados y entendidos; sentirnos participes de esta sociedad. En definitiva, que comprendamos que somos una inversión, tanto en calidad moral como personal, para con ello demostrar que somos jóvenes dispuestos a contribuir al desarrollo de nuestro país.
Todos los años como universitarios, exigimos por distintos medios que se respeten nuestros derechos, lo cual comparto. Sin embargo, también pienso que tenemos deberes con nuestra sociedad que no estamos cumpliendo. Estamos inmersos en un mundo egocéntrico e individualista, donde la labor diaria se reconduce a pensar en nosotros mismos, en cumplir nuestras metas individuales de corto o mediano plazo, olvidándonos de lo trascendental; que somos parte de un conjunto, de una cadena que nos necesita para completar su ciclo natural.
Sin embargo, lo realmente complicado se suscita cuando aún contando con el deseo y la disposición, nos encontramos limitados en cuanto a las herramientas (tanto formales como materiales) para llegar a una respuesta satisfactoria de la problemática en cuestión.
En el mundo actual, pluralista por naturaleza y por evolución, es necesario que como alumnos universitarios tengamos todos los complementos para finiquitar nuestros ideales. Necesitamos ser escuchados y entendidos; sentirnos participes de esta sociedad. En definitiva, que comprendamos que somos una inversión, tanto en calidad moral como personal, para con ello demostrar que somos jóvenes dispuestos a contribuir al desarrollo de nuestro país.
Todos los años como universitarios, exigimos por distintos medios que se respeten nuestros derechos, lo cual comparto. Sin embargo, también pienso que tenemos deberes con nuestra sociedad que no estamos cumpliendo. Estamos inmersos en un mundo egocéntrico e individualista, donde la labor diaria se reconduce a pensar en nosotros mismos, en cumplir nuestras metas individuales de corto o mediano plazo, olvidándonos de lo trascendental; que somos parte de un conjunto, de una cadena que nos necesita para completar su ciclo natural.
Con las premisas mencionadas y con pleno conocimiento de la realidad que nos atañe nace el movimiento “Eres”,que se define como un grupo de jóvenes estudiantes de Derecho de la PUCV, con ideales comunes y afines al pensamiento doctrinal del Humanismo Cristiano e inclinación al partido Demócrata Cristiano chileno, que buscan trabajar y construir estos principios de manera unida y concertada.
Así mismo, es una instancia de debate y participación para aquellas personas que lo deseen y que no necesariamente comparten en su totalidad los ideales expresados anteriormente.
Tenemos claro que no estamos en el reino de los cielos, que existen errores y un sin numero de dificultades que corregir, pero creemos tener la suficiente “capacidad” para captar las necesidades en nuestra escuela y en la sociedad civil.
Para eso, contribuiremos a mejorar el día a día con visiones e ideales firmes, sustentados en valores que no esconderemos ni negaremos y de los cuales nos sentimos más que orgullosos, pues son la bandera de lucha por una sociedad mejor.
Nicolás Farfán Cerda
Presidente movimiento “Eres”
Escuela de Derecho
PUCV.







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